martes, 29 de mayo de 2012

El agua que no vemos


Por: Francisco Bonilla
“Agua pasa por mi casa” versa una rima infantil, pero… ¿realmente tenemos consciencia plena de toda el agua que pasa frente a nosotros para satisfacer nuestras necesidades diarias?.

Con menos de una década de existir, el concepto “agua virtual” cuantifica la cantidad de agua que se requirió a lo largo de cualquier cadena productiva para dar como resultado un producto específico; por ejemplo: para producir 1 taza de café se requieren 150 litros de agua (aproximadamente), y para producir 1 kg de carne se requieren 3,000 lt de agua; desde el agua utilizada para cultivar los granos y plantas requeridas para alimentar a las vacas, el agua consumida por ellas, el agua utilizada durante el proceso industrial hasta el empacado y entrega al consumidor final.

Todo lo anterior solo pone en evidencia lo limitada que es en la realidad nuestra percepción del fenómeno del agua y los grandes problemas asociados a él; ya que solamente es con una pequeña fracción de ella con la que físicamente interactuamos todos los días al abrir la llave del lavabo, al bañarnos, al cocinar o al beber agua embotellada. Sin embargo para bien o para mal, los grandes problemas y las grandes soluciones se gestan en el agua que no vemos y que silenciosamente viaja a través de todas las cadenas productivas sin que su valor sea reconocido económicamente como tal; ya que el agua es un bien que pareciese hemos dado por sentado que ahí está, y que podemos desplazarlo globalmente junto con nuestras mercancías. Si quisiésemos encontrar algún “punto de acupuntura” en el sistema, donde poder hacer un cambio para construir como civilización un verdadero uso sustentable del agua, sin duda radicará en el fenómeno del agua virtual; ya que ahí es donde incuban algunas de las importantes semillas de ajuste o desajuste en el ecosistema planetario.

Para tener un poco de claridad al respecto, comencemos por comprender que a nivel país (en términos generales), el 80% del agua se utiliza para producir comida el 10% se utiliza en la industria, y solo el 10% restante se utiliza en nuestras casas, hoteles, centros comerciales y oficinas. Expresado de otra manera: aún si las grandes campañas de comunicación en exhorto para hacer un uso eficiente del agua logran despertar en el ciudadano el cometido de ahorrar agua y hacer uso eficiente de ella; estaremos incidiendo únicamente sobre el 10% del problema cuando en una sociedad de consumo globalizada el problema real radicará en el agua virtualmente contenida como equipaje en los objetos que consumimos, la manera en que los consumimos y la forma en que fueron producidos. Para ilustrar lo anterior basta comparar la ración de palomitas que se nos ofrece en el cine hoy en día (donde por dos pesos adicionales podemos obtener una ración tamaño cubeta, mas parecida a un florero que a una bolsita con golosinas),  con el tamaño una de ración considerada como “normal” hace dos décadas.

De la misma manera podemos ir comparando presente y pasado en el tamaño de las raciones de comida servidas en los restaurantes, la comida disponible en los centros comerciales, la diversidad de oferta y de productos a las que podemos aspirar, así como el origen y lejanía de la gran mayoría; todo ello con enormes aspectos económicos positivos; pero con una faceta oculta que contribuye a la complejidad de un problema creciente: el desplazamiento de agua virtual en el comercio global.

Aunque el comercio siempre ha sido parte  fundamental de nuestra civilización, nunca como en el momento presente habíamos sido capaces de desplazar tal volumen de mercancías alrededor del globo, de manera tan intensa y tan rápida; lo cual va acompañado de manera inherente por un desplazamiento de agua virtual “contenida” en los productos transportados de un lugar a otro. Es decir: Para comercializar una playera de algodón importada a México desde Estados Unidos y manufacturada en China, la materia prima probablemente haya tenido como origen una cuenca del norte de México (a un costo por el uso del agua agrícola casi cero); donde probablemente se realizó un uso intensivo del agua (el algodón es un cultivo sediento), para posteriormente exportar dicho algodón al otro lado del mundo, donde fue transformado en tela y camisetas; para volver a ser trasladado nuevamente a una o varias partes lejanas del mundo, para su comercialización. De lo que no se hizo un recuento en esta historia, fue del agua requerida para el cultivo de una especie sedienta; del agua utilizada en el proceso de volver el algodón tela y camisetas, añadiéndole marginalmente al total agua virtual conforme aumentan los procesos de transporte y los intermediarios en la comercialización del producto.

Siguiendo con el ejemplo anterior, podríamos citar que las prácticas de agricultura actuales (en términos generales), han tendido a sustituir masas de ecosistemas ecológicamente productivos que brindan enormes servicios ambientales (cuantificables todos ellos, como la producción de oxígeno, la regulación del clima y la recarga de mantos acuíferos), por grandes extensiones de cultivos de una sola especie; altamente productivos en términos económicos, pero totalmente improductivos en términos ecológicos. Tal sería el caso de las selvas Amazónicas en Brasil, que son taladas para sembrar caña (un cultivo sediento), en aras de producir etanol que será exportado a Estados Unidos para producir biocombustibles, que le darán a su vez de beber a vehículos que fueron diseñados para la guerra; pero que son utilizados por algunas amas de casa para ir al supermercado. En este caso se cambió un ecosistema altamente productivo en términos ecológicos (el cual generaba agua); por un ecosistema sediento que consume servicios ambientales en lugar de generarlos. Acompañado a lo anterior viene el traslado virtual de agua de un sistema complejo vivo, a un sistema de consumo de recursos histérico (el consumidor Estadounidense de biocombustibles para camionetas y vehículos suburbanos).

Un factor que aumenta la complejidad del fenómeno (por no llamarlo problema) es la presión sobre el recurso, entendiendo esto como la relación del agua que extraemos de la naturaleza (particularmente del subsuelo) respecto a la que permitimos que se reintegre de manera natural y/o artificial (en especial para la recarga de mantos acuíferos). Como referente podremos mencionar que un enorme porcentaje de acuíferos de nuestro país se encuentran sobreexplotados; volviendo el problema particularmente delicado en ecosistemas cálidos y secos, cuya historia geológica les ha permitido tener enormes reservas subterráneas de agua, pero las condiciones de clima actuales no les permiten reintegrar al subsuelo agua en la misma proporción de la que se puede extraer. Estas cuencas son particularmente vulnerables cuando se les integran prácticas de cultivos (propicios a temperaturas cálidas), rentables económicamente; pero enormemente sedientos, volviéndolos ecológicamente ineficientes. Si sumamos todo lo anterior a una red de comercio global, lo que estaremos presenciando es el mayor movimiento de agua virtual de la historia, donde una minoría altamente consumidora con poder económico; estará viviendo mas allá de las capacidad de carga de la tierra para sostener la vida en su lugar puntual de residencia, sacrificando el equilibrio ecológico y disponibilidad de recursos hídricos de los habitantes lejanos (humanos y no humanos) en otras cuencas y otros sitios del planeta.

Está en manos de millones de individuos tomando decisiones imperfectas y generando toda clase de externalidades; generar un poder de cambio lo suficientemente poderoso como para revertir una catástrofe hídrica de alcance global en potencia; para lo cual, a la par de construir como cimiento una cultura ciudadana lo suficientemente amplia; deberíamos ser capaces de implementar sistemas de información que le permitan al consumidor conocer el desempeño ecológico, hídrico y de agua virtual del objeto, producto o servicio que estuviese a punto de adquirir; en aras de poder tomar decisiones lo suficientemente informadas. ¿podrá ser el alinear conocimiento y poder de decisión del ciudadano-consumidor alguno de los “puntos de acupuntura” capaces de generar cambio sistémico en nuestra realidad y en el futuro de nuestro planeta?. 

miércoles, 14 de marzo de 2012

Los moldes mentales con los que miramos al mundo



Por: Arq. Francisco Bonilla Sevilla

Siempre es interesante observar el espacio de trabajo de una persona, ya que el estado de orden y organización en la que éste se encuentre, generalmente será un reflejo del orden que habita en su mente; lo anterior ocurre en gran medida debido a que la manera en que su mundo inmediato esté estructurado corresponderá a los moldes mentales con los que se entiende la realidad, de tal suerte que; alguien cuyo entorno es un hábitat caracterizado por desorden y suciedad no es sino referente de lo que para su mente es “lo normal”; y dicha normalidad se manifestará en los muchos otros componentes de la vida; tales como, sus relaciones interpersonales, su hogar y su interacción con el medio ambiente. Consecuentemente, tal vez sería sano hacer un alto, en lo individual y en lo colectivo para revisar la manera en que están estructurados los moldes mentales que conforman nuestra realidad y con los que interactuamos con el mundo; a manera de verificación y de examen de conciencia.
Una primer escala en esta revisión podría comenzar evocando a todos aquellos conductores que bloquean el tráfico cotidianamente con sus arbitrariedades y desórdenes, ya sea por estacionarse en doble fila, por hacerlo en lugares prohibidos o por darse vueltas prohibidas. Para dichos conductores, en su molde de pensamiento es “normal” pasar por encima de los derechos de los demás en aras de toda clase de justificaciones; con tal de pasar más rápido, ahorrar tiempo o caminar menos. Seguramente esos mismos conductores cuando escuchan las noticias acerca de los desastres naturales cuya incidencia e intensidad ha aumentado debido al cambio climático; se acongojan, se mortifican, se indignan se preocupan; y sobre todo se preguntan si todo eso les puede pasar a ellos; pero no hacen en su mente las conexiones entre sus conductas y el calentamiento global, entre sus arbitrariedades en el tráfico y  la emisión de gases invernadero innecesariamente emitidos a la atmósfera por todos aquellos coches que quedaron momentáneamente varados mientras se obstruía el tráfico.
Otro ejemplo podríamos encontrarlo en los moldes mentales de miles de familias mexicanas, cuyos integrantes tratan de llevar una vida socialmente correcta,  y sus conductas están regidas por estos mismos cánones. Desafortunadamente, los moldes actuales que la sociedad establece, incluyen inherentemente altas cuotas de destrucción en nuestro interactuar con el planeta. Para ilustrar lo anterior, retomemos el ejemplo de la navidad, donde lo políticamente correcto es que las personas se obsequien regalos entre sí; dicha costumbre tiene un fondo positivo de integración familiar y social, pero la manera en que ejercemos dicha costumbre se ha convertido con el paso de los años en altamente destructiva para nuestro medio ambiente debido a que la producción de bienes de consumo innecesario, sus empaques y envolturas causa tanto una enorme huella ecológica, como una enorme masa de desechos sólidos, líquidos y gaseosos donde; por cada unidad de producto manufacturado, se generan por lo menos 14 unidades de desecho; eso, en adición al hecho de que al terminar su vida útil (no mayor estadísticamente a nueve meses), dichos bienes de consumo acabarán también convertidos en desechos y depositados basureros y rellenos sanitarios, que no son sino los cementerios de nuestra civilización industrial.
Continuando este ejemplo de reflexión acerca del individuo cuyas conductas son políticamente correctas, donde él o ella son ciudadanos responsables, fueron estudiosos durante su paso por la escuela, cumplen las leyes, pagan sus impuestos, se informan en los medios de comunicación, opinan sobre política, ejercen sus derechos ciudadanos y además trabajan arduamente para construirse una sólida posición en el porvenir. Sin embargo, ¿Se habrá preguntado alguna vez ese ciudadano tan políticamente correcto cuales serán las características reales de ese porvenir que con tanto esfuerzo está tratando de construir?, ¿Se habrá preguntado si los moldes de pensamiento con los que ejerce sus conductas serán compatibles con un mundo donde aceleradamente se está degradando el medioambiente, se está debilitando la salud de los ecosistemas conjuntamente con la capacidad planetaria de sostener la vida, y se están depredando los recursos naturales gracias a nuestra sociedad de consumismo histérico tan políticamente correcta?, ¿Se habrá percatado que sus referentes mentales de realidad son incompatibles con la supervivencia de la civilización en el largo plazo?, ¿Tendrá conciencia el ciudadano políticamente correcto que el adquirir bienes de consumo absolutamente inútiles a precios altamente convenientes solo está construyendo historias de dolor, injusticia, desigualdad, explotación de recursos y uso innecesario de combustibles; así como la emisión de gases a la atmósfera, desechos a los cuerpos de agua y destrucción de hábitats naturales?.
En los ojos del ciudadano correcto, “lo bueno de lo malo es que siempre pasa en otro lado”,  y a sus ojos; mientras él cumpla con su parte del pacto social; las externalidades negativas que su existencia causa deberán pasar a ser responsabilidad de alguien más; pero… ¿Qué pasaría si los moldes con los que el ciudadano modelo interactúa con la realidad ya hubieran perdido vigencia?, ¿y si aquellas creencias que tanto atesoramos solo estuvieran alimentando un modelo social altamente destructivo?¿no será acaso tiempo de comenzar un proceso de transformación individual para tratar de mitigar las consecuencias inesperadas del experimento medioambiental a gran escala que nuestra civilización actual está  realizando sobre la tierra?, ¿Será acaso tiempo de cambiar?, y si lo es ¿Por dónde comenzar?
Probablemente el punto de partida comience por la revisión de los modelos con los que miramos al mundo; por ejemplo, ¿Será necesario cambiar de modelo de teléfono celular cada año?, ¿será indispensable tener un guardarropa lleno con prendas de última moda que solo usamos unas cuantas veces?, ¿Será necesario comer una cubeta de palomitas en el cine en el lugar de una ración normal?, ¿Será necesario atiborrar nuestros estómagos en un buffet en lugar de consumir una medida racional de comida?, ¿Será necesario asistir histéricamente a las catedrales del siglo veintiuno (los centros comerciales) para llenar nuestro vacío existencial en lugar de en lugar de estar desarrollando actividades que enriquezcan el alma y enaltezcan el espíritu?, ¿tener para aparentar y aparentar para pertenecer será la respuesta al sentido de nuestra existencia?,  ¿Pisotear los derechos de quienes nos rodean obligándolos a respirar gases intoxicantes será un modelo de trascendencia?, ¿no serán la crisis climática, energética, alimenticia y financiera que estamos viviendo a nivel internacional suficientes llamadas de atención y de cambio?, ¿será este el plan original de la madre naturaleza?, ¿es acaso que la naturaleza funciona así?
A ti lector, enviamos estas líneas como mensaje en una botella, para juntos, con la suma colectiva de acciones individuales de cambio, podamos ayudar a construir el porvenir

jueves, 23 de febrero de 2012

Agente de cambio: Universidad del Medio Ambiente


Entrevista realizada por la revista Código a
Dra. Victoria Haro - Directora Académica
Por: Nadia Benavides
Hasta 2010 había en México sólo ocho universidades que impartían la carrera de Licenciatura en Ecología y Medio Ambiente. La Universidad del Medio Ambiente busca formar agentes de cambio que contribuyan a lograr las metas de sostenibilidad que se necesitan a nivel mundial. 

¿Cómo nace la Universidad del Medio Ambiente?
Hacía falta un nuevo modelo educativo que fuera más útil para generar agentes de cambio capaces de liderar o de participar de una manera efectiva en la transformación hacia la sostenibilidad ambiental.
Decidimos que la Universidad fuera una empresa, del tipo de empresas que nosotros quisiéramos promover dentro de la universidad, es decir empresas privadas con fines públicos. Se trata de empresas que además de buscar utilidades también buscan beneficios sociales y ambientales.

¿Cuáles han sido las mayores dificultades con las que se han enfrentado?
Conseguir la inversión para crear la universidad fue difícil porque había que comunicar este nuevo modelo. 

¿Cuál es la importancia de la educación ambiental a un nivel académico?
Ésta es la primera universidad de estudios ambientales en Latinoamérica y nuestro público objetivo es latinoamericano, no sólo mexicano. 
Nuestro sistema no es teórico, sino que se basa en la concreción de proyectos. Mientras estudian, los alumnos desarrollan un proyecto. 
Empezamos con maestrías; decidimos elegir gente que ya estuviera trabajando para que el foco principal de la maestría fuera su propia actividad laboral. Las maestrías son así espacios de resignificación y rediseño de la actividad laboral cotidiana. 
Queríamos que se aprendiera a través del hacer, que iniciara con gente que ya estuviera trabajando y que fuera una educación diseñada para el perfil de agentes de cambio, que no es cualquier persona. El agente de cambio necesita un trabajo personal, un entrenamiento en habilidades de liderazgo. 

Siempre es importante sumar. ¿Cómo ser un agente de cambio?
Hay que iniciar buscando el equilibrio dentro del sistema más pequeño, que es nuestro sistema familiar y personal, antes de pasar a sistemas más grandes como el comunitario o el socioambiental.
Nosotros enfatizamos que la sostenibilidad no es sólo un asunto de medio ambiente, también es un asunto social; es decir, no sólo implica regenerar el ambiente, sino también regenerar las relaciones humanas. 
Tres preguntas útiles que te puedes hacer para empezar a ser un agente de cambio: ¿qué estás comiendo?, ¿de dónde viene tu comida?, ¿de dónde viene tu agua? Otra pregunta es ¿qué puedo hacer para tener mejores relaciones familiares?


http://www.revistacodigo.com/pages/671-agente-de-cambio-universidad-del-medio-ambiente

viernes, 10 de febrero de 2012

El Capitalismo del siglo XXI


Por: Francisco Bonilla Sevilla

Si los supuestos sobre los cuales fueron diseñados el capitalismo y la economía de mercado actual se basaban en un mundo de pocos pobladores y recursos abundantes ¿Será este molde de capitalismo la salida de largo plazo hacia el futuro en un mundo donde hay muchos pobladores y recursos limitados cada vez mas escasos? La respuesta al cuestionamiento anterior pareciese ser una obviedad, pero el ciudadano común aun no ha tomado conciencia de la urgencia que tenemos como colectividad para sentar las bases de un nuevo modelo económico basado en un capitalismo verde.

De acuerdo con el autor Paul Hawken*, para alcanzar un capitalismo sustentable es necesario transitar (en lo individual y en lo colectivo) a lo largo de cuatro etapas sucesivas de evolución desde nuestro modelo actual. Cada paso conlleva su propia dinámica y su potencial se desarrolla gracias al paso anterior; los cuales explicados de manera sencilla son: Primero Eficiencia; es decir revisar cada una de nuestras actividades cotidianas y productivas eliminando todo nicho donde se utilice ineficientemente la energía o los recursos. Un ejemplo muy sencillo de lo anterior es cambiar en nuestra casa los focos incandescentes por focos ahorradores de energía, reparar las fugas de agua y ahorrar en su consumo. Ser eficiente no necesariamente significa ser ecológico sino que significa hacer menos daño, .ya que muchas de las actividades que realizamos hoy en día pueden ser dañinas (como la producción de electricidad mediante la quema de combustibles fósiles).

El segundo paso es la incorporación de tecnología (la cual está en permanente evolución) a los procesos productivos una vez habiéndolos vuelto eficientes; siguiendo con los ejemplos del párrafo anterior podríamos incorporar paneles solares (fotovoltáicos y térmicos) a la generación de electricidad y calentamiento de agua, una vez que hayamos garantizado que el consumo de electricidad y gas es eficiente. Hacer lo contrario (pretender incorporar primero tecnología antes de la eficiencia) solo perpetuaría un sistema que hace daño pero con herramientas diferentes.

El tercer paso involucra evolucionar hacia una sociedad donde no exista el concepto “desecho” el cual haya sido redefinido como nutriente, en un esquema donde el “desecho” (nutriente) de un proceso representa el insumo de otro proceso, buscando construir con este sencillo rediseño de flujos los cimientos de una economía circular donde los nutrientes circulen indefinidamente a través de los diferentes procesos industriales.

El último paso implica un gran cambio en nuestros moldes de pensamiento, ya debemos reconocer que la naturaleza y sus ecosistemas, nos proporcionan servicios ambientales para la estabilidad del clima, de los ciclos hidrológicos, de la producción de comida y de la vida misma, mucho mas allá del noble discurso poético de amor por la naturaleza; entendiendo que es necesario invertir recursos en capitales naturales (tales como la regeneración de los bosques que son verdaderas fábricas de agua) para poder regenerar nuestros recursos limitados dentro del sistema cerrado que nos da cobijo: Nuestra casa, el planeta Tierra.

* Paul Hawken. Natural Capitalism.

martes, 31 de enero de 2012

Aventones llegó a Chile para romper paradigmas en el uso del automóvil

Publicado el Jueves, Enero 26th, 2012 a las 10:08 am. CHILE
Fuente: http://www.atrevetehoy.com/2012/01/26/aventones-llego-a-chile-para-romper-paradigmas-en-el-uso-del-automovil/
FotoGrupo-1No se confundan, no es una banda de pop que ganó los Mtv Music Awards 2011. Aventones es una compañía mexicana que llegó a Chile a romper paradigmas en uso del automóvil en ciudades :)
Antes que viajara a Chile conversamos con Cristina Palacios, la emprendedora  y fundadora de Aventones, nos relató de que se trata su emprendimiento y atención por que estarán con nosotros en los Meet Up que realizamos en Concepción.
Aventones nace en el 2010 con la misión de ofrecer una solución más sustentable al problema del tráfico en ciudades de Latinomérica.
Aventones es un servicio integral que facilita y promueve la cultura de compartir coche, ofreciendo un sistema en línea con el cual las personas que pertenecen a una misma organización se ponen de acuerdo. Este sistema cuenta con herramientas que facilitan la comunicación entre usuarios para encontrar coincidencias en rutas, horarios y espacios vacíos de manera segura. Buscamos que las personas contribuyan a mejorar el medio ambiente, convivan en el trayecto y ahorren gastos relacionados con el transporte tales como mantenimiento, estacionamiento, gasolina. Con cada cliente, buscamos crear conciencia sobre el valor de compartir coche a través de campañas de comunicación y estrategias de implementación para incentivar el uso.
La innovación de Aventones radica en que provee una herramienta de comunicación privada, segura, interactiva y fácil de usar. Devuelve reportes sobre su actividad (emisiones ahorradas, kms recorridos, recursos ahorrados), lo que promueve su uso continuo y logra aumentar la eficiencia en los recursos relacionados al transporte. Asimismo, implica un cambio en los hábitos de transportación de las personas y promueve la sustentabilidad como cultura.
Aventones se encuentra operando con grandes empresas entre las que se encuentran: KPMG, Danone, Costco, Dupont, Nextel, Scotiabank, entre otras.
Reconocimientos
·       Ganadores del TIC Américas en la categoría de E-Entrepreneur, organizado por la OEA
·       Ganadores del Youth Summit Award en la categoría de Green Go, organizado por la ONU
·       Ganadores de Start-Up Chile
·       Ganadores del Premio TECNOS, otorgado por el Estado de Nuevo León
·       Ganadores a los Premios a la Sustentabilidad 2011
Durante este año buscarán la expansión a Latinoamérica, empezando con Chile.
Facebook: https://www.facebook.com/aventones



viernes, 6 de enero de 2012

Historias de Emprendedores UMA



Malú Cornish, Directora General de Manika nos cuenta que su misión es diseñar y producir juguetes de manera sustentable para dar a los niños mayor cantidad de opciones de juego sano, creativo y que ayuden a cultivar el amor y respeto por el medio ambiente.

“Jugando es cómo los niños forman relaciones sanas, descubren el mundo a su alrededor, desarrollan su autoestima, aprenden a relacionarse con los demás, a establecer límites, a luchar por lo justo, a esperar turnos, y desarrollan habilidades físicas y psicológicas de todo tipo”, agregó.

En Manika, Cornish aseguró que se comprometen a proveer a los niños de juguetes sanos para su cuerpo y su mente; sanos para su ambiente, y sanos para su sociedad.

El enfoque que tienen para el 2011-2012, es principalmente en el diseño de juguetes que promuevan el aprendizaje hacia la regeneración; ayudar a aumentar el contacto de los niños con la naturaleza; enfocar los esfuerzos a hacer diseños que ayuden a re-valorar la maternidad como el trabajo mas importante de la humanidad; y hacer una línea de juguetes que ayuden a mejorar las ventas en época de vacaciones.

En cuanto al aspecto social, Cornish explicó que se capacitará a empleados desde todas sus posibilidades, se apoyará a asociaciones que beneficien a la localidad y comunicación de las acciones al público, así como se realizarán alianzas con personas de la comunidad para incluirlos en la producción de juguetes.

“Queremos que nuestros juguetes promuevan el pensamiento sistémico; siembren una semilla de amor por la naturaleza y utilicen material prima de recursos que ya no sirven”, enfatizó.

Asimismo, otras prácticas son que los juguetes utilicen la mínima cantidad de químicos y tóxicos en los procesos; materiales reciclados y reciclables; energía solar para sus procesos; tengan el mínimo de empaque; sean producidos localmente con materiales de la zona y no utilicen materiales que necesiten ser blanqueados con cloro.

“Como no tengo socios ni empleados, decidí integrarme a la UMA para trabajar más a fondo en el concepto y avanzar en las posibilidades de crecimiento. El PRIA me sirvió mucho para organizar mi visión y tener una idea clara de hacia a dónde quiero ir con mi proyecto”, puntualizó.

Desde que está en el proyecto, ha creado nuevos productos, tiene muchas ideas interesantes en mente y sobre todo una misión sólida que aunque puede ir cambiando con el tiempo ya la tiene más clara.